--Vamos, dijo Carlos...--Vayamos a mi casa, agregó. Acababa la clase de teatro en la Dante Alighieri. Entre ellos estaban Mónica, Carlos Tucci, Alberto,Manuela, el gordo Luis, Ana la maoista y José, el investigador...
La Hermana de Carlos Bermúdez era Gilda. La conocimos en un mal momento. Era una excelente poetiza. Había estudiado con Radaelli, el mismo maestro que tuvo la Pizarnik antes de morir tan joven. Iba siempre a ver un psiquiatra que vivía en Palermo chico y se llamaba Rosemberg.
Se Unió a nosotros José, un personaje que a los largo de dos años se dijeron cosas atroces de él.
Carlos se puso a tocar en la guitarra la canción de los juegos prohibidos mientras Gilda recitaba a Miguel Hernández.
Gilda éra de pocos amigos, solía tener mal carácter con su madre y su hermano Carlos. Al principio tardaba en darse a conocer, abría la puerta del comedor con violencia y miraba con cara enojada para para cerrarla otra vez.
A pesar de todo, congenió conmigo, porque también escribía versos.
La tertulia era por la noche, casi siempre después de la clase de teatro. Salían temas como el libro de Pasolini, Teorema, etc. Eramos jóvenes e inteligentes, pero algo ingenuos: es el año 1979 y los milicos están con todo...
Carlos Bermúdez iba siempre a un comité radical en San ´Martín o Villa Ballester, ya no recuerdo, en donde se enteraba de cosas increíbles. Yo lo tenía por un ariano medio psicópata, un tipo simpático y muy inteligente. Pero tarde en creerle ciertas cosas. Nadie imaginaba lo que estaba pasando en el país.
Un tanto alterado, Carlos decía: --Están matando mucha gente!
Estaba como loco y nadie le creía. Lo cierto es que carlos se enteraba de todo, del proceso militar, de Videla, Galtieri y la Mar en coche. Para colmo, en el barrio, estaba la suegra de Videla viviendo en un caserón a pocas cuadras, y el hermano de Videla vivía en un chalet de la vuelta de su casa. No me olvido de ese barrio, que se llama Malaver, lleno de policías de civil, rondando las calles en sus cochazos
Nosotros sólo éramos estudiantes de teatro (?), pero, ¿por qué nos vigilaba José, que era de la secreta?
José iba a las tertulias a la casa de Malaver; era un chalet de los años 50 que quedaba en la calle Alén. Poco a poco se fue haciendo amigo de Carlos. A la vez, Carlos se hízo amigo mío.
Recuerdo que nos quedábamos hasta muy tarde. Así que pardía el último colectivo que me llevaba a casa. Los hermanos no dudan en invitarme a dormir, cosa que después se hizo frecuente.
Una madrugada, siento la bocina de un coche en la puerta. Carlos se levanta como un relámpago y se viste rápido. Es José, que venía a buscar a Carlos a eso de las tres de la madrugada. Carlos estaba muy nervioso, y asustado. Me dijo, en medio de su tic nervioso en el hombro y cuello, de esta manera:--Es José que viene a buscarme....Tengo que ir con él.....Si me pasa algo, por favor, cuidá de Gilda.
Yo le dije:-- ¡Qué pasa?! El sólo dijo:--No puedo contarte.
Pero otro día, me cuenta en detalle lo que vivió esa noche....José lo llevó en su coche a un hospital de Villa Devoto. Azorado, ve como ingresan gente al parecer herida, gente torturada por los milicos.¡Dantesco! Carlos estaba paranoico y me seguía contando cosas sobre José.... Mientras tanto íbamos a las clases de teatro que impartía la actriz Luisa D'Amico.
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