Todos los viernes iban a estudiar teatro. Se hacía en una sala de la Dante Aleghieri en San Martín.....En el cine teatro Plaza estaba actuando China Zorrilla, la vieron en el bar EL Urbión bebiendo café.....Todo estaba ubicado en elos alrededores de la plaza San Martín, que tenía dos leones de cemento en una de sus esquinas y que después, por las remodelaciones de Cacciatore fueron quitados.
El asunto, era tener distraídos a los jóvenes. Les ofrecían clases de foniatría, de pariodismo, de expresión corporal, de coro, etc. Todo esto a cargo de la municipalidad, por lo que no tenía coste alguno para ellos.
La D'Amico enseñaba a actuar, a mover el cuerpo en el escenario, historia del arte y del teatro entre otras cosas. Ensayaban por ejemplo, la escena del balcón de Romeo y Julieta, donde Mónica hacía el papel femenino, aunque los romeos no eran todos adecuados. Mónica no se inspiraba mucho con el gordo Luis, o con Juan, que decía todo con la zeta.....Y tener que oír un 'zal hermozo zol y mata con tus rayos de envidia a la luna' desconcentraba a Mónica, que estaba muy bien en el papel de Julieta.
Alberto, que ya era treitañero, actuaba bien, era el preferido de Mónica, que ya le gustaba. Alberto, rubio y de ojos azules, para Mónica que tenía sólo dieciocho, era su ideal masculino. Mónica llevaba el pelo largo de un color anaranjado y como buena escorpiana salían chispitas de sus ojos verdes.....La ´D'Amico le daba a Alberto a Oneil y a Mónica le daba Camus.....Pronto rivalizaron disputándose al doncel. Mónica tenía ganas de matarla; decía que era una bruja.
En el grupo estaba José, que era una especie de sujeto tácito....Observaba a todo el mundo desde la oscuridad de una butaca. Pero Héctor se iba enterando de muchas cosas sobre él, porque se lo contaba Carlos Bermúdez. Héctor era muy ingenuo y Carlos sabía demasiado....A veces, le decía, 'no quiero más, ellos me tienen loco, parezco una computadora....en este momento sé lo que pasa en el pentágono' y así por el estilo, se agarraba la cabeza y ponía cara de disgusto.
--Nos veremos en la plaza de los leones a las cinco, mi amor.....Te espero en Siberia vida mía. Carlos tenía arranques así, siempre estaba diciendo cosas, y se refería a María, o a Alicía....A veces, cuando quería era un excelente poeta.
Elsa y Bebe eran los padres de los Bermúdez. No se metían para nada en la vida de los hijos. Elsa se quedaba en la cocina haciendo pizza para ellos, con sus gatas Borgecita y Susana, o entraba al comedor con un cigarrillo encendido en la mano, y larga la ceniza que no se sabe cómo no se le caía.
Cuando estaban juntos, en el chalet, ensayaban una pequeña obrita que se llamaba La Telaraña....A Hector lo pudsieron de víctima y a José de cabrón. José le tenía que decir, 'vamos, ponete la peluca' y le bajaba el cierre de la bragueta...Hector se quedaba mirando atónito....Tras que no sabía cosas de él, pero de un costados decían, 'es mío' y del otro costado igual, mientras que del fondo se oía, 'no, es nuestro' lo cual Héctor se veía tironeado....
Esa noche, sentado en el sillón de cuero, héctor le pregunta a José si no tiene gato...aludiendo a lo de gato encerrado, ja, Carlos terminaba la frase riendose.
Parecía disfrutar mucho de estas cosas.
Carlos, cuando estaban solos, le contó que Jose había trabajado para los militares, que le había adiestrado para matar. Se lo dijo en la calle América de su barrio, cuando venía de ver a doña Alba y le dijo que era una especie de hijo de puta, por lo cual estaba con muchos remordimientos.
En frente de donde estaban, vivía Alfredo, un pobre muchacho que había quedado lisiado cuando le explotó cerca una bombona de gas. La no´bia, lo abandonó inmediatamente. Gilda iba a verlo y tenía cierta relación con él, pero eso fue mucho después, porque Gilda ya estaba enamorada de Héctor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario