El eskizo te escribe
un soliloquio
de las absurdidades
penosas y diarias
de la existencia,
los que pasen
tienen la palabra,
los que vendrán
habrán roto
el ilusorio espejo
que hechiza
y lucha
por torcer la dirección
de nuestra vida.
El sol que debe
estar eskizo
ya entró
a los psiquiátricos,
ya es veterano
de pabellones grises,
dopado, azul negro
de memoria
con olor a orines
de retretes,
con él los muertos
que van a la morgue
chorreando sangre muerta...
Un sol encarnado,
penoso trayecto
por el abismo,
los enkianos
esperan a la vera,
es un tiempo,
una mirada cool
por el mundo
donde orbitan
los innumerables,
las raciones
ponen al sol eskizo
con un doble anhelo...
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