--Hoy a las doce de la noche ve a el campo de golf.... (Mensaje telepático)
A la hora señalada se dirigió al lugar indicado. Estaba muy cerca de su casa. Caminó por la calle Villegas, luego se desplazó por Saens Peña hasta encontrar la calleja que llevaba al campo, cercado por paredes de ladrillos, había una angosta avertura en el centro, a la que sólo se podía atravesar de perfil. Pues atravesó la avertura y de calles con casas pasó a estar en pleno campo verde, aún con las pocas luces que lo iluminaban.
Era verano y el lugar era adecuado para un encuentro. El campo estaba a esa hora solitario, pues la avertura daba a un estrecho camino que ligaba un barrio con otro.
Se paró más o menos en la mitad del campo por el camino estrecho de tierra y se puso a mirar la estrella rojiza de la constelación de Orión...
Instintivamente le ordenó a la estrella que viniera y así fue cómo se iba proyectando en la distancia, acercándose poco a poco. La luz era más grande ahora, de un color amarillento.
No se daba cuenta, pero la luz ya estaba en el sector del campo, muy cerca, tanto que podía ver las ventanillas de la nave, algo disimulada por vapores grises. Estaba tan cerca que ya notaba su presencia en el ambiente. Sintió como una fuerza le iba cojiendo las piernas. Todo se transfiguró de pronto. Los insectos empezaron a hacer ruido. Se dio vuelta y vio que tenía detrás un árbol que crujía en sus ramas, mientras que los grillos cantaban y las luciérnagas comenzaron a encender sus luces intermitentes.
A todo esto se levanto un viento espectacular, bastante huracanado, que levantaba el polvo del camino.
Estaba haciendo contacto con la nave; eran las señales de contacto.
Consciente de lo que ocurría, sintió mucho miedo de pronto.
En medio de la tormenta de viento y polvo, siente unos murmullos agudos de gente. Mira hacia su costado derecho y ve siete u ochos hombrecillos observándole...
Corría el año 1989.
Después de eso nada fue igual.
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